martes, 30 de noviembre de 2010

Wikileaks: cuando se caen las caretas...


Ya sabéis los datos, más de 250 mil documentos clasificados al descubierto, se trata de la última revelación de Wikileaks
La verdad es que se han destapado muchas cosas que ya suponíamos, y es que, en materia de relaciones internacionales, la camaradería y las buenas formas son solo aparentes. Algunas cosas graves y otras que no hacía falta clasificar como por ejemplo este topicazo: "Los americanos no saben geografía. Nunca han sabido. ¡En el Reino Unido tenemos a los mejores profesores de geografía del mundo!, señala el Príncipe Andrés de Inglaterra en una comida con diplomáticos y empresarios en Kirguizistán.”
Wikileaks ha destapado que la justicia se compra y se vende en el mercadeo de las influencias. Podríamos detenernos es asuntos geopolíticos en intrigas e investigaciones, pero, leyendo frases destacadas en un diario online, me llamó una la atención: Se trata de una comunicación del Departamento de Estado (de EEUU) a varias de sus embajadas en países Africanos, se podía leer así:

"[Se solicitan] detalles de las minas de diamantes, cobre, cobalto, uranio y otros minerales, así como de la extracción de crudo; número y situación de las minas, en una comunicación fechada en abril y enviada a varias embajadas africanas por el Departamento de Estado."

En los comentarios de los lectores alguien dice: “¿Por qué no piden informes del nivel estadístico de hambre en cada zona o pueblo africano?” Seguramente quien escribió esta pregunta sabría la respuesta: porque no interesan. Sencillamente por eso. Porque como seres humanos clasificamos nuestros intereses, y casi siempre el hambre, o lo que le ocurra a los demás no parece ser uno de los mayores. Eso sí, nos interesa lo que podemos ganar y donde podemos ganarlo, pero no quien “pierde” cada día y donde está viviendo para ayudarlo. Como seres humanos demostramos poca solidaridad cuando ponemos a nuestros semejantes en segundo lugar después que “las piedras”. Hagamos un poco de estadística: más de 300 millones de personas pasan cada día hambre en África. Pero esos solo son datos, ¡Que rápido se dicen las cifras!, pero hay un drama detrás de cada persona.

¿Cuántas cosas no podría hacer un país con el desarrollo tecnológico de EEUU en el continente Africano? ¿Y si todos los países industrializados lo hicieran? No quiero centrar las críticas a EEUU, porque a estos les han pillado pero no es el único país que actúa así. 
Tal vez para tener el desarrollo que gozamos hoy “no quede más remedio” (léase la ironía) que estar pisando a esos pobres para que nosotros toquemos un pedazo de cielo. Ellos, que han tenido la desgracia de tener en sus tierras minas de diamantes, cobre, cobalto, uranio, coltan, petróleo… que pasan de manos y no dejan “huellas” en aquellos a quienes les pertenecen por derecho propio.

No es una manera muy optimista de empezar un blog, lo sé, pero es lo que sentía. Wikileaks ha destapado algo más grande: que el hombre no tiene arreglo y no podemos esperar una solución total cuando tenemos los corazones plenos de egoísmo y codicia. Sin embargo no debemos dejar de luchar aunque sepamos que, por nosotros, nunca obtendremos la victoria. Nosotros no, pero hay alguien en quien confío, y que para mí es la verdadera esperanza, Jesús dijo: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.” (Mateo 5:6).

Las citas entrecomilladas han sido sacadas del siguiente enlace: http://eskup.elpais.com/C1290965197-25acd57c5fe5ffde5efd7e6d4e8385ac/

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