viernes, 31 de diciembre de 2010

Los números de los girasoles

He fotografiado algunos girasoles, la mayoría de tipo ornamental que son más pequeños; son más llamativos los que se pueden encontrar en las grandes extensiones de cultivo, ahora veremos por qué. Cuando plantas tu objetivo tan cerca de esa maravilla de la naturaleza te das cuenta de que hay algo especial, una especie de complejidad armónica que te cautiva. La siguiente reflexión no es una oda al girasol, aunque pueda parecerlo.
Estudiando más acerca de esta maravilla natural te das cuenta de que hay, en el girasol, una perfecta simetría.  Se han contabilizado 21 espirales que giran en sentido del reloj y 34 que lo hacen en sentido inverso. Parecen una serie de números al azar pero pertenecen  a la secuencia de Fibonacci por la que se hizo famoso el matemático italiano Leonardo de Pisa.  En el siglo XIII, este matemático, que introdujo el uso del sistema de numeración arábiga en Europa, estableció esta sucesión donde cada término es la suma de los dos anteriores (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34…). Se sabe que matemáticos indios del siglo tercero a.C. ya conocían esta sucesión. Un patrón matemático presente en el diseño de muchos elementos de la naturaleza, como en la disposición de las hojas en un tallo o la alcachofa.[1]
¿Cuál es la función de este diseño? Las espirales de los girasoles disponen las semillas de la forma más eficiente posible en base al espacio del que disponen. Una maximización del espacio, es decir, más con menos.
La naturaleza siempre ha sido una constante fuente de inspiración para el hombre, y los girasoles no podían ser menos. Las modernas plantas de energía solar actúan del mismo modo que el girasol, orientando sus paneles en busca de la mejor posición para recibir los preciados rayos del sol.
Otra pregunta que nos podríamos hacer es ¿de dónde ha salido este diseño? Los científicos naturalistas entienden que forma parte de las leyes naturales que lo impregnan todo. Los científicos creacionistas ven en ello una muestra de un Diseñador Inteligente que obra de forma maravillosa en la naturaleza.
“Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la tierra; que ésta produzca hierbas que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su especie!»Y así sucedió. Comenzó a brotar la vegetación: hierbas que dan semilla, y árboles que dan su fruto con semilla, todos según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno.” (Génesis 1:11-12)
Yo soy de los que ven un diseño inteligente en la naturaleza, un diseño que, aun en su imperfección, nos revela una vislumbre de cómo fue creado. Ya sea que pienses así o no, disfruta de la naturaleza y sus maravillas.


jueves, 30 de diciembre de 2010

Lo que envuelve la navidad

Nos encontramos en navidad, nadie lo podría negar…sales a la calle y las luces te lo indican, vas a comprar y todo te lo recuerda: estamos en Navidad, y si hace un poco de frio. Sin embargo, en estos días de frio lo que más tiembla son nuestras carteras, ante las “obligadas” compras.
Son épocas de reuniones familiares, de encontrarnos aquellos que estamos lejos. La familia y los amigos se reúnen en torno a mesas que sobrepasan por mucho nuestras necesidades alimenticias. También son momentos de buenos deseos, que muchas veces se quedan solo en deseos.
La navidad es también época de excesos, con la comida, y con el alcohol, de gente que pierde el control y otros que pierden la vida. Muchos odian estas fechas asqueados del consumismo y de la hipocresía que a veces se instala entre nosotros, y no les falta parte de razón, pero ¿es que acaso podemos esperar algo más de la navidad?
Cuando pienso en todo lo que rodea a la navidad no puedo sino pensar que es como un envoltorio, y que lo más importante de todo está bajo capas y capas de superfluo envoltorio, y lo peor de todo es que nos quedamos allí, y algunos se conforman. La navidad es un regalo que casi nunca llegamos a abrir. Es el regalo que se queda solo bajo el árbol de los regalos, como un solitario y triste recuerdo de que hay algo en nuestras vidas que no llegamos a alcanzar y llenar. Y no porque no podamos, sino porque antes cogemos todos esos regalos que relucen por fuera, pero dan un regusto amargo, todas esas cosas con las que llenamos nuestras vidas y que no satisfacen. El verdadero regalo sigue estando allí…
La navidad  para mi es recordar que Jesús vino a salvarnos a ti y a mi (aunque sabemos  que no fue en estas fechas). Es aceptarlo en nuestras vidas. Es sentirse amados por Aquel que nos creó. Ya lo anunció el profeta Isaías hace casi 3000 años:
“Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.”  Isaias 9:6

Este regalo da sentido a nuestras vidas, es gratuito, nunca te decepciona y lo puedes compartir con los demás y seguirá siendo tuyo. No dejes que esta navidad se quede allí olvidado.