He fotografiado algunos girasoles, la mayoría de tipo ornamental que son más pequeños; son más llamativos los que se pueden encontrar en las grandes extensiones de cultivo, ahora veremos por qué. Cuando plantas tu objetivo tan cerca de esa maravilla de la naturaleza te das cuenta de que hay algo especial, una especie de complejidad armónica que te cautiva. La siguiente reflexión no es una oda al girasol, aunque pueda parecerlo.
Estudiando más acerca de esta maravilla natural te das cuenta de que hay, en el girasol, una perfecta simetría. Se han contabilizado 21 espirales que giran en sentido del reloj y 34 que lo hacen en sentido inverso. Parecen una serie de números al azar pero pertenecen a la secuencia de Fibonacci por la que se hizo famoso el matemático italiano Leonardo de Pisa. En el siglo XIII, este matemático, que introdujo el uso del sistema de numeración arábiga en Europa, estableció esta sucesión donde cada término es la suma de los dos anteriores (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34…). Se sabe que matemáticos indios del siglo tercero a.C. ya conocían esta sucesión. Un patrón matemático presente en el diseño de muchos elementos de la naturaleza, como en la disposición de las hojas en un tallo o la alcachofa.[1]
¿Cuál es la función de este diseño? Las espirales de los girasoles disponen las semillas de la forma más eficiente posible en base al espacio del que disponen. Una maximización del espacio, es decir, más con menos.
La naturaleza siempre ha sido una constante fuente de inspiración para el hombre, y los girasoles no podían ser menos. Las modernas plantas de energía solar actúan del mismo modo que el girasol, orientando sus paneles en busca de la mejor posición para recibir los preciados rayos del sol.
Otra pregunta que nos podríamos hacer es ¿de dónde ha salido este diseño? Los científicos naturalistas entienden que forma parte de las leyes naturales que lo impregnan todo. Los científicos creacionistas ven en ello una muestra de un Diseñador Inteligente que obra de forma maravillosa en la naturaleza.
“Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la tierra; que ésta produzca hierbas que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su especie!»Y así sucedió. Comenzó a brotar la vegetación: hierbas que dan semilla, y árboles que dan su fruto con semilla, todos según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno.” (Génesis 1:11-12)
Yo soy de los que ven un diseño inteligente en la naturaleza, un diseño que, aun en su imperfección, nos revela una vislumbre de cómo fue creado. Ya sea que pienses así o no, disfruta de la naturaleza y sus maravillas.

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