lunes, 3 de enero de 2011

Solos en medio de una multitud

No sé si os ha pasado alguna vez, a mi sí. Estoy en un lugar con mucha gente rodeado de voces, de risas y de pronto me siento solo. Mis sentidos perciben todo lo que está pasando a mi alrededor, pero es como si mi mente se desconectase de todo involuntariamente, y me sintiese más solo que nunca. Como si estuviese perdido en medio de un montón de gente.
Somos seres sociales, esto nos define como humanos, necesitamos relacionarnos, sentir a los demás a nuestro lado, pero más que su presencia física necesitamos la seguridad de su apoyo. Deseamos profundamente que los demás nos comprendan, que nos entiendan y nos den su apoyo. En cierta medida nuestra propia imagen depende de cómo nos ven los demás. ¿Qué entendemos por la soledad?
La soledad es el sentimiento de encontrarnos desconectados de todas las personas que nos rodean, no implica solo una falta de presencia física, sino también el sentir la falta de apoyo de los demás. A veces la soledad es un estado autoimpuesto, pero no es este el principal origen de la soledad.
Ahora que estamos en el umbral de los 7000 millones de habitantes en el Planeta, cada vez más personas se sienten solas. Hoy, en nuestro mundo, se han acortado las distancias drásticamente: podemos cruzar un océano en cuestión de horas. Incluso la distancia más corta entre las personas es una llamada de teléfono. Podemos estar siempre localizables, pero no siempre estamos en “disponibles”. Esta es una gran paradoja de nuestro  mundo.  Nunca hemos vivido con tal nivel de comunicación, pero nunca nos hemos sentido más solos. Nuestro estilo de vida ha potenciado una fuerte individualidad que nos aísla. La realidad es que vivimos sobreocupados, con tantas cosas que hacer, que cada vez dedicamos menos tiempo a los demás.
Establecer un cambio de prioridades puede ser el comienzo para dar a los demás la atención que merecen. De esta manera fortaleceremos nuestra componente social, que es tan esencial para nuestro desarrollo completo y armonioso.
En lo personal creo que nunca podemos sentirnos del todo solos, no importa en qué circunstancias nos movamos o por qué estemos pasando. Hay alguien que nos quiere, que se preocupa por nosotros y esta siempre a nuestro lado. Dios nos dice por boca del profeta Isaías:

"¿Acaso se olvidará la mujer de su bebé, y dejará de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque ellas se olviden, yo no me olvidaré de ti. (Isaías 49:15) 

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